La clínica y el Coronavirus: seguridad, higiene y medidas en el gabinete

clínica dental y el coronavirus

Decir que el Coronavirus ha cambiado nuestra forma de vivir es una obviedad que ya sabemos todos. Lo hemos notado en nuestra manera de movernos, comunicarnos, de hacer deporte o de socializarnos. Estamos ante una situación nueva para todos que no habíamos vivido hasta ahora en la que poco a poco vamos encajando piezas de puzzle para poder seguir el día a día de la manera «más normal posible».

Pero, ¿cómo será la relación de la clínica dental y el Coronavirus? Como era de esperar, todos estos cambios no solo han afectado a la hora de ir al supermercado, de hacer deporte o de salir a pasear. La manera en la que os atendemos dentro del gabinete dental tampoco es (ni será) como lo que hemos conocido hasta ahora.

La clínica dental y el Coronavirus: ¿qué ha cambiado?

Los que ya nos conocéis sabéis que somos una clínica dental familiar donde la atención cercana y humana es de las cosas que más nos caracteriza. Se nos hace muy raro no poder daros dos besos a muchos de vosotros cuando entráis o poder daros la mano como hasta ahora.

La odontología que conocíamos hasta ahora ya no está. Se han establecido muchas medidas de prevención y protocolos de higiene y cuidados que han hecho que la forma de atenderos sea distinta a la de antes. Esto no significa que sea ni mejor ni peor, es simplemente diferente.

Medidas de prevención del Coronavirus en la clínica dental

Al llegar a la clínica dental

Nuestra clínica tiene una reja a pie de calle y una puerta metida en el interior del local. Verás que la reja está cerrada con llave y la puerta de dentro abierta. Son dos los motivos:

  • La ventilación entre pacientes debe ser constante para evitar que que el ambiente se sobresature. Por eso, mantenemos la puerta abierta y nos aseguramos de que respiramos dentro aire siempre renovado.
  • Por otro lado, queremos evitar que haya tránsito de personas entrando y saliendo. Para pedir cita «desde la puerta» no queremos que entréis sin haberos hecho el triaje telefónico previo a la consulta y sin saber vuestras condiciones de salud. Hablaremos con vosotros a través de la reja manteniendo los dos metros de seguridad que se deben mantener.

Si eres un paciente al que ya hemos citado, llega lo más puntual posible. Esto significa que no llegues NI ANTES NI DESPUÉS de la hora citada, sino a la hora exacta. El protocolo que debemos seguir dentro del gabinete entre un paciente y otro es mucho más exhaustivo que antes y nos lleva mucho más tiempo. Es por ello que tenemos medido con bastante exactitud el tiempo que nos llevará cada consulta. Si llegas antes de tiempo es probable que no puedas entrar hasta la hora en que te citamos para evitar que te cruces con el paciente anterior y evitar también transferencia de bacterias desde el exterior hacia el interior del gabinete.

Una vez en el interior, limpiaremos la suela de los zapatos, aplicaremos un poquito de gel en las manos para desinfectar y nos quedamos en la sala de espera con nuestra mascarilla esperando a que el doctor o doctora nos indique que ya podemos pasar al gabinete.

Dentro del gabinete

Una vez dentro del gabinete verás que vamos vestimos como si nos fuéramos al espacio… ¡Parecemos astronautas! Quizá a alguno os puede parecer exagerado, pero al cabo del día vemos a muchos pacientes y somos personal de alto riesgo. No solo por estar en contacto con mucha gente variada a lo largo del día, sino porque trabajamos muy cerca de la boca del paciente con lo que las probabilidades de contagio son mucho más altas.

Deberás seguir todas las indicaciones que te comentemos: no tocar nada, quitarte tu mascarilla cuando lo indiquemos, dejar tus pertenencias donde te digamos…

Una cosa que nos sucede con mucha frecuencia y es muy importante que no hagáis es tocaros con las manos el sitio dentro de la boca donde os duele… ¡ERROR! Tenemos que mentalizarnos de que no podemos tocarnos la cara, boca, nariz y ojos fuera de casa aunque creamos que tenemos las manos limpias.

¡NO te toques la boca con las manos! Nosotros vemos dónde te duele.

Después del tratamiento y cuando el doctor o doctora nos lo indique, podemos esperar en la sala de espera para proceder al pago (con tarjeta si es posible) y concertar la próxima cita si es necesario.

¡Hasta la próxima!

Si ya llevas todo contigo y has realizado el pago solo nos queda que nos despidamos. Saldremos contigo a abrir la reja de fuera (recuerda que sigue cerrada) y, aunque nos cueste, solo podremos decirte adiós con la mano y sin tocarnos como nos habremos abrazado otras veces.

Nosotros sabemos que ir al dentista nunca es un plato de buen gusto, y que menos aún debe serlo en estas circunstancias. En nuestra mano estamos haciendo todo lo posible para que te sientas cómodo y, sobre todo, seguro.

Aunque no puedas vernos la cara o los brazos porque vamos cubiertos de pies a cabeza con plásticos, monos, gorros y pantalla seguimos siendo los de siempre.

Y si ves que se nos achinan los ojos, ¡es que estamos sonriéndote detrás de la mascarilla!

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